/ jueves 7 de febrero de 2019

Thalía

El humor nos cura de aquello que nos atormenta en nuestra vida terrenal y la risa, su compañera, aliviana de vez en cuando nuestras tristezas. En la obra “El nombre de la rosa”, de UmbertoEco, existe un breve debate en torno a la risa, donde el bibliotecario de la abadía argumenta que la risa es un “viento diabólico” que rebaja al humano que ríe al nivel de los inferiores monos. Un debate de tan marcado corte medieval en torno a lo que es pecado y lo que enfurece a Dios, nos lleva a reflexionar sobre un tema cotidiano.

Hay gente que nos contagia sonrisas y hay gente que nos la corta de tajo. Si uno lo piensa bien, a veces es más fácil hacer llorar a las personas que hacerlas reír. Ciertamente existe gente atufada que se complace en el mal humor y que considera la prohibición dela risa como un comportamiento virtuoso, ¡hay incluso padres de familia molestos cuando sus niños ríen! También es cierto que todos tenemos nuestros“malos días” y no tenemos tolerancia hacia las chabacanadas de los demás, pero de vez en cuando uno debe tomarse la vida un poco más ligera, que como dice el dicho, al fin no sale uno vivo de ella.

Ahora bien, una cosa es el humor ingenioso y otra la humillación, donde sí existe una clara diferencia, porque payasos baratos se encuentran al por mayor, pero hombres de ingenio son pocos. Hasta el buen humor requiere más de dos dedos de frente y la capacidad mental para generar un ambiente agradable en lugar de sembrar la discordia. Por ejemplo, los apodos y burlas raramente hablan de civilidad, porque como ya se dijo: “Hasta entre los payasos hay niveles”. La gente básica y poco sesuda preferirá hacer blanco de sus chascarrillos a los demás antes de aceptar sus propias carencias y suele sentirse superior si es la primera en soltar la carcajada. La mejor actitud que podemos tener hacia ellos es la de condolernos de sus evidentes inseguridades y evitar caer en sus provocaciones.

Por el contrario, la gente ingeniosa fue bendecida con el don de la elocuencia y el aire que sale de sus labios es para esparcir la dicha de la palabra alegre, del silogismo audaz, dela frase gozosa, en resumen: son profetas de la gracia. Las personas cómicas caen bien y sientan las bases del buen ambiente y para ello requieren gracia, algo que los burdos, brutos y burlescos nunca podrán igualar.

Valga decir que los “hijos”predilectos de Thalía, la musa de la comedia, siempre serán aquellos que a pesar de los infortunios tienen el aliento (ya decíamos sobre el aire que emana de sus labios) para animar. El gracioso “insufla” desde su alma el alma de los demás, el alma que es ese soplo, esa entidad interna que precisamente se“anima”.

Por ello, yo propongo y hago pública por este medio, la propuesta de crear un “hospital de la risa” que por nombre ha de llevar el de “Jojospital”. Lo imagino amplio e iluminado, pero sin payasos porque la mayoría de la gente les suele tener miedo. Dentro de mi mente se trata de un edificio como cualquier otro, pero con gente profesional dedicada a sacar sonrisas a las personas. Habría salas de conferencias motivacionales, consultorios privados de chistes y salas de proyección donde se mostrarían películas llenas de contenido humorístico.

El proceso para convertirse en “afiliado del jojospital” requeriría llenar previamente un registro donde se estableciera mediante un breve formato, la personalidad y el estilo de humor que cada persona posea, toda vez que no todas las personas se divierten de la misma manera, ni los cautiva el mismo tipo de humor. Debería existir un apartado para los que prefieren el humor negro, otro para los chistes blancos y otro más para los que prefieren un humor más intelectual. Igualmente, el“canal” por el cual se transmitiera ese humor iría en función de un estudio de aprendizaje previo, porque habrá quien perciba mejor la información de manera auditiva y quien se incline más por lo visual, o quien prefiera lo teatral y quién no. Dejo esta publicación como antecedente por si llegara a oídos de un emprendedor, empresario, filántropo y/o sucedáneo que se anime a invertir su capital en una institución de este tipo. Por lo demás, ¡hasta pronto lector!Deseo que tengas un día risueño. (L)

El humor nos cura de aquello que nos atormenta en nuestra vida terrenal y la risa, su compañera, aliviana de vez en cuando nuestras tristezas. En la obra “El nombre de la rosa”, de UmbertoEco, existe un breve debate en torno a la risa, donde el bibliotecario de la abadía argumenta que la risa es un “viento diabólico” que rebaja al humano que ríe al nivel de los inferiores monos. Un debate de tan marcado corte medieval en torno a lo que es pecado y lo que enfurece a Dios, nos lleva a reflexionar sobre un tema cotidiano.

Hay gente que nos contagia sonrisas y hay gente que nos la corta de tajo. Si uno lo piensa bien, a veces es más fácil hacer llorar a las personas que hacerlas reír. Ciertamente existe gente atufada que se complace en el mal humor y que considera la prohibición dela risa como un comportamiento virtuoso, ¡hay incluso padres de familia molestos cuando sus niños ríen! También es cierto que todos tenemos nuestros“malos días” y no tenemos tolerancia hacia las chabacanadas de los demás, pero de vez en cuando uno debe tomarse la vida un poco más ligera, que como dice el dicho, al fin no sale uno vivo de ella.

Ahora bien, una cosa es el humor ingenioso y otra la humillación, donde sí existe una clara diferencia, porque payasos baratos se encuentran al por mayor, pero hombres de ingenio son pocos. Hasta el buen humor requiere más de dos dedos de frente y la capacidad mental para generar un ambiente agradable en lugar de sembrar la discordia. Por ejemplo, los apodos y burlas raramente hablan de civilidad, porque como ya se dijo: “Hasta entre los payasos hay niveles”. La gente básica y poco sesuda preferirá hacer blanco de sus chascarrillos a los demás antes de aceptar sus propias carencias y suele sentirse superior si es la primera en soltar la carcajada. La mejor actitud que podemos tener hacia ellos es la de condolernos de sus evidentes inseguridades y evitar caer en sus provocaciones.

Por el contrario, la gente ingeniosa fue bendecida con el don de la elocuencia y el aire que sale de sus labios es para esparcir la dicha de la palabra alegre, del silogismo audaz, dela frase gozosa, en resumen: son profetas de la gracia. Las personas cómicas caen bien y sientan las bases del buen ambiente y para ello requieren gracia, algo que los burdos, brutos y burlescos nunca podrán igualar.

Valga decir que los “hijos”predilectos de Thalía, la musa de la comedia, siempre serán aquellos que a pesar de los infortunios tienen el aliento (ya decíamos sobre el aire que emana de sus labios) para animar. El gracioso “insufla” desde su alma el alma de los demás, el alma que es ese soplo, esa entidad interna que precisamente se“anima”.

Por ello, yo propongo y hago pública por este medio, la propuesta de crear un “hospital de la risa” que por nombre ha de llevar el de “Jojospital”. Lo imagino amplio e iluminado, pero sin payasos porque la mayoría de la gente les suele tener miedo. Dentro de mi mente se trata de un edificio como cualquier otro, pero con gente profesional dedicada a sacar sonrisas a las personas. Habría salas de conferencias motivacionales, consultorios privados de chistes y salas de proyección donde se mostrarían películas llenas de contenido humorístico.

El proceso para convertirse en “afiliado del jojospital” requeriría llenar previamente un registro donde se estableciera mediante un breve formato, la personalidad y el estilo de humor que cada persona posea, toda vez que no todas las personas se divierten de la misma manera, ni los cautiva el mismo tipo de humor. Debería existir un apartado para los que prefieren el humor negro, otro para los chistes blancos y otro más para los que prefieren un humor más intelectual. Igualmente, el“canal” por el cual se transmitiera ese humor iría en función de un estudio de aprendizaje previo, porque habrá quien perciba mejor la información de manera auditiva y quien se incline más por lo visual, o quien prefiera lo teatral y quién no. Dejo esta publicación como antecedente por si llegara a oídos de un emprendedor, empresario, filántropo y/o sucedáneo que se anime a invertir su capital en una institución de este tipo. Por lo demás, ¡hasta pronto lector!Deseo que tengas un día risueño. (L)

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