Diego Enrique Osorno, en búsqueda de un poeta

Con el documental Vaquero del mediodía, describe a un personaje que tomó la poesía como forma de vida y la llevó hasta sus últimas consecuencias

Francisco Valenzuela

  · martes 22 de octubre de 2019

Foto: Mariana Luna

Morelia, Mich. (OEM-Infomex).- Diego Enrique Osorno se asume como un reportero, y desde esa concepción se ha movido como pez en el agua en la literatura, las series y también en el cine documental. Su exploración con la cámara comenzó hace varios años con algunas colaboraciones para la revista Vice, pero sin duda su entrada triunfal al formato de los documentales comenzó con El alcalde (2013) donde confronta al entonces presidente municipal de San Pedro Garza, Mauricio Fernández, quien creó un grupo especial para combatir al crimen organizado.

Biógrafo de Carlos Slim y creador de 1994, la serie de Netflix que lleva como voz cantante a Carlos Salinas de Gortari, Osorno se asume como alguien que le gusta encontrar esos rostros que a veces nos incomodan, porque los asumimos como los villanos de nuestra historia como país.

El también director de La muñeca tetona está de visita en Morelia para competir en el FICM con su nuevo documental Vaquero del mediodía, donde no se habla de políticos ni hombres millonarios, sino de un poeta que en sí mismo resulta un personaje en toda la extensión de la palabra. Su nombre: Samuel Noyola, influencia innegable en la juventud de Diego Enrique, cuando soñaba con escribir poesía. ¿Pero cómo describe el documentalista al protagonista de su historia?


“Es alguien que conocí en 1999 y me impactó no solo por su personalidad, sino por su obra y su congruencia. En esa época yo era parte de esas tribus que se dicen poetas pero en realidad no escriben nada. En ese tramo lo conocí y a 20 años de distancia me resulta un personaje muy fascinante, porque es un poeta que ha llevado al extremo sus ideales: estuvo en la guerrilla, se vinculaba con Octavio Paz pero también con los infrarrealistas; justo ahí radicaba su congruencia, porque no se casaba con ideologías ni movimientos. No era un cortesano como los que rodeaban a Paz, era alguien que estaba en una búsqueda creativa. Creo que es de esos últimos bohemios, los que convierten cualquier reunión en fiesta que muchas veces terminaba mal, entre trifulcas. Era además un personaje misterioso, creó muchos mundos y nadie lo conoció en todas sus facetas. Me impactó esa diversidad, esa capacidad de multiplicarse en tantas personas”.

-¿Consideras que el poeta como tal ha perdido el respeto social? En el documental alguien afirma que ser poeta es como ser un payaso.

“Así lo dice Pancho Serrano. Samuel decía desde los años ochenta que el poeta no tenía lugar en la sociedad contemporánea. Es una idea que yo exploro en la película, porque estamos en un momento decadente, desde la ultraderecha en Brasil hasta las estupideces que hace Donald Trump, o las aberraciones que suceden en Europa. Poner el tema del idealismo en este contexto me interesaba mucho, hay que poner de nuevo la inspiración como algo que venza a la decadencia en las que nos tienen metido quienes mueven el sistema. Me interesa hablar de poesía pero no en un sentido cursi, ni romántico, sino en el sentido desafiante que representa la historia de Samuel.

-Inicias el documental buscándolo, a él, y a su obra.

“Así es. Es una búsqueda técnica, yo acudí a la Procuraduría para localizarlo, pero al mismo tiempo es una búsqueda de su poesía como freno a la barbarie”.

-¿Cómo has combinado las distintas herramientas de comunicación? Comenzaste como reportero y ahora eres un cineasta muy reconocido.

“Yo soy reportero, cada sábado publico un texto y recientemente aporté el artículo más extenso en la historia del periódico El País, de España. Mi centro, mi base, es la reportería, y a partir de las historias que ahí encuentro decido cómo las puedo contar: a veces de forma visual, otras con una nota dura o con periodismo narrativo, y también con crónicas y reportajes. Esencialmente soy un reportero que explora herramientas narrativas”.

-¿Se puede ejercer el periodismo desde la ficción? Cada vez hay más periodistas haciendo series y cine.

“Desde luego, y creo que es nuestra responsabilidad explorar cómo podemos informar a la sociedad. El tema del narco, por ejemplo, resulta más fascinante desde la ficción que desde las noticias cotidianas. Los periodistas debemos entrar a ese contexto para explicar la realidad, ayudar a que la sociedad entienda las adversidades que tenemos hoy en día”.

-Aunque al gobierno no le gusta mucho que se hable del narco…

Es complejo, porque sí es un error que pretendan que no se hable del tema. Hace 15 años escribir sobre el narco era imposible, no te dejaban los editores, los dueños de los periódicos. Hoy es impresionante todo lo que se puede hacer al respecto, pero también hay quien pretende hacer creer que la violencia es algo nuevo. Se asustan con lo de Sinaloa cuando eso no es ninguna novedad, no es la primera vez que liberan a un hijo del Chapo, no es nuevo que ese cartel sea dueño de la ciudad, que la tengan sitiada. Aquí lo que tenemos que sopesar es que la sociedad actual admira más a los narcotraficantes que a los poetas, como lo afirma Carlos Martínez Rentería. Es una cosa muy retorcida.

-¿Cómo te fue con 1994?

Mejor de lo que esperábamos. Fue un documental con un impacto que jamás me imaginé, porque ya sabes que ese formato da para festivales y no mucho más. Sin embargo, fue muy visto, se convirtió en un producto exitoso y lo mejor es que generó mucha discusión, mucho análisis. Hasta sentí que entré al mainstream.

Vaquero del mediodía se proyecta este martes en punto de las 21:00 horas en la sala 1 de Cinépolis Centro; el miércoles en la Casa Natal de Morelos a las 15:45 y el jueves 24 en Las Américas, sala 4.