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Daniil Trifonov, pianista ruso considerado como “un nuevo Chopin”

  • El Sol en las Bellas Artes

“El acercamiento al conocimiento de la música nos fortalece la sensibilidad, esto nos lleva a ser mejores personas, así podremos contribuir a que el mundo en que vivimos sea más humano”

Daniil es un joven pianista que nació en Nizhni Nóvgorod, Rusia, en 1991. Empezó a tocar el piano a la edad de 5 años; de 2006 a 2009 estudia música y desde entonces ha continuado escribiendo música para piano de cámara y orquesta.
Da gusto escuchar sus interpretaciones musicales, sobre todo música romántica de Chopin, nos comparte a su manera, su don extraordinario de conjugar el dominio técnico y sonoro del instrumento musical y la sensibilidad, poniendo énfasis con diferentes cambios de intensidad y expresiones corporales en sintonía con la entonación de las obras musicales. En otras palabras, es poseedor del conocimiento del lenguaje musical. Así describo su interpretación musical y entrega de intérprete a su público auditor. Se desempeña extraordinariamente como intérprete. Pareciera, que en interpretación para piano todo lo puede. Pareciera, que ha alcanzado el grado máximo de habilidad que los humanos pueden desarrollar sobre las 88 teclas del piano.
Sería agradable, una conversación con ese personaje, seguramente su actividad cerebral la mejora su trabajo de tocar el piano, y nos sorprendería con su plática. Según el neurocientífico Gottfried Lau no existe otro arte que involucre tanta actividad cerebral como tocar un instrumento musical. Dicho comentario científico nos lleva a una reflexión muy profunda, porque, lo primero que nos llevaría a pensar que únicamente estaríamos usando algunas áreas del cerebro y otras partes permanecerían inactivas lo cual podría ocasionarnos alguna deficiencia que podría reflejarse a lo largo de los años en la tercera edad. Sin embargo: otros científicos, nos comparten, los resultados de algunos experimentos que en ellos han podido corroborar, que la actividad al momento de tocar algún instrumento, en los cuales comprobaron que esta actividad usa la corteza auditiva, motora y sensitiva, además estas zonas están más desarrolladas.
Sería agradable, una conversación con ese personaje, seguramente su actividad cerebral la mejora su trabajo de tocar el piano, y nos sorprendería con su plática. Según el neurocientífico Gottfried Lau no existe otro arte que involucre tanta actividad cerebral como tocar un instrumento musical. Dicho comentario científico nos lleva a una reflexión muy profunda, porque, lo primero que nos llevaría a pensar que únicamente estaríamos usando algunas áreas del cerebro y partes permanecerían inactivas lo cual podría ocasionarnos alguna deficiencia que podría reflejarse a lo largo de los años en la tercera edad. Sin embargo: otros científicos, nos comparten, los resultados de algunos experimentos que en ellos han podido corroborar que la actividad al momento de tocar algún instrumento, en los cuales comprobaron que esta actividad usa la corteza auditiva, motora y sensitiva, además estas zonas están más desarrolladas.
Considerando, la actividad del intérprete como un intermediador entre la creación y el auditorio, hace de este arte un particular proceso en tiempo real, por lo cual el perceptor debe tener la capacidad de intuir, de complementar. No se puede comparar la música con la pintura, la escultura o la poesía. En el presente trabajo de mi artículo: se engloba una armonización diferente, a partir del modelo musical tripartito Uno de los elementos de dicho modelo tripartito lo representa el intérprete musical (instrumentista, cantante, director de coros, director de orquestas).
Es precisamente a partir de este último, que se origina una profunda controversia para tratar de definir el rol correspondiente de este personaje. Palabras claves: interpretación musical, lenguaje musical, tiempo real. Explicado de otra manera: Para lograr disfrutar del placer estético que se lleva a cabo en la música de una manera peculiar, si se compara con otras esferas del universo artístico. En la poesía o la pintura, el artista creador interactúa directamente con el público receptor del mensaje estético. En la música, congelada en las partituras en el papel (prácticamente, único punto que lo separa del público), es difundida entre las diferentes generaciones en el transcurso del tiempo.
Esta afirmación relativa a la confluencia de actores (los que hacen ver y escuchar) y público (los que han aceptado ver y escuchar) propia de las artes escénicas, no incluye elementos circunstanciales relacionados con las maquinarias de producción de los eventos artísticos (editores, distribuidores, curadores, etc.). En el caso musical, el artista creador (el compositor) requiere, por lo general, de un intermediario para llegar al auditorio. Ese intermediario es el intérprete. Este último recoge la idea original del compositor y realiza una única y temporal versión de esa idea al momento de transmitirla al público.De tal manera que el auditorio percibirá cada vez una versión nueva e irrepetible de la idea original del compositor. Hay veces que nos aleja un poco la imaginación con sus movimientos corporales el interprete y nos lleva como en un vaivén o en un sobre las olas al compás de su música, pero rápido nos apresuramos a volver al tiempo real para estar en sintonía con su interpretación.
¡Aprende a ver con el corazón, que lo esencial es invisible a los ojos!