/ viernes 5 de agosto de 2022

El patriarcado es un juez

Por: Maricela Montero Andrade


Decir que las mujeres somos juzgadas más duramente que los hombres es como decir que el agua moja. Si un hombre tiene carácter fuerte o es determinado se dice que es un líder, en cambio una mujer que es de carácter fuerte es llamada histérica, si una mujer habla fuerte está loca, si un hombre lo hace es imponente, si un hombre tiene varias parejas es un campeón, es su naturaleza y no lo puede evitar, pero si una mujer lo hace es como mínimo de moral distraída, y así podemos seguir en una lista amplia de juicios de valor mucho más estrictos hacia nosotras.

Por ejemplo, hace unos días en las redes sociales se vio el caso de una maestra de kínder a quien despidieron de su trabajo a petición de las mamás porque subió una foto en sus redes sociales en traje de baño, y eso según los juicios, es mostrar mucho. El mismo caso, pero protagonizado por un hombre tuvo un desenlace diferente, y es que a él las mamás lo buscaban para fuera maestro de sus hijos. Nada nuevo, el mismo machismo de siempre de la sociedad.

Pero no es sólo en temas superfluos, el machismo está impregnado en todas las esferas de la vida, y el último caso que se suma a esta lista de ejemplos de cómo las mujeres somos más duramente juzgadas que los hombres es la noticia de la sentencia de 40 años para una mujer por el feminicidio de su expareja. Y no se me mal interprete de ninguna manera, no creo que la sentencia sea injusta, ni exagerada, ni que no esté fundamentada, ni excuso el delito, ni mucho menos estoy justificando a quien lo cometió o pidiendo una condena menor, ese no es el tema que quiero abordar. Por el contrario, celebro una sentencia para una feminicida, celebro que en este caso se alcanzó la justicia, pero vamos a lo mío.

Un estudio de la organización no gubernamental Reinserta demostró que las mujeres pueden recibir sentencias de 23 años por cometer delitos graves, mientras que por el mismo ilícito los hombres reciben penas de 17 años. Es decir, las mujeres ya condenadas a una pena de privación de su libertad cumplen en promedio cinco años más que los hombres.

Otro dato que dicho estudio nos permitió conocer es que son más las mujeres privadas de su libertad sin tener aun sentencia que los hombres: 35.8% frente a un 14.2% En general las situaciones de las mujeres en el sistema penitenciario en México son más precarias que las de los varones y esto por supuesto, no es una coincidencia, es consecuencia un sistema patriarcal que sanciona más a las mujeres por ser malas que por el delito cometido y la severidad de la pena obedece más a haber incumplido un estereotipo de género asignado y la conducta de una buena madre, una buena esposa o en general una buena mujer.

La aplicación discriminatoria de la ley por razones de género existe, y basta ver las estadísticas por sexo y por delito para darnos cuenta que las condenas son mayores que las de los hombres pese a ser los mismos delitos. Y el ejemplo es el mencionado con anterioridad, una mujer es condenada por feminicidio a 40 años, cuando hay hombres que son condenados por el mismo delito sólo por 14 años, como fue el caso del feminicida de Nilda.

Es obligación del estado trabajar para garantizar que no haya ningún feminicidio más, pero que los que hay tengan justicia, que se acabe la impunidad, pero también tiene la obligación de juzgar de manera igualitaria a hombres y a mujeres y no imponer penas más duras a las mujeres por ser malas mujeres, porque al final el mensaje que implícitamente se envía refuerza estereotipos sexistas de género como que los hombres llevan un descuento en sus delitos pues esa es su naturaleza, lo que se espera de ellos, o que no se pudieron controlar y que para nosotras deber caer todo el peso de la ley por haber desobedecido ese mandato expreso der ser buenas, serviciales, frágiles o sumisas.

Así que si, como en todo, el sexismo sale a flote y cuando se trata de juzgar a una mujer, incluso el sistema de justicia de penal lo hace con más severidad. El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer.

Por: Maricela Montero Andrade


Decir que las mujeres somos juzgadas más duramente que los hombres es como decir que el agua moja. Si un hombre tiene carácter fuerte o es determinado se dice que es un líder, en cambio una mujer que es de carácter fuerte es llamada histérica, si una mujer habla fuerte está loca, si un hombre lo hace es imponente, si un hombre tiene varias parejas es un campeón, es su naturaleza y no lo puede evitar, pero si una mujer lo hace es como mínimo de moral distraída, y así podemos seguir en una lista amplia de juicios de valor mucho más estrictos hacia nosotras.

Por ejemplo, hace unos días en las redes sociales se vio el caso de una maestra de kínder a quien despidieron de su trabajo a petición de las mamás porque subió una foto en sus redes sociales en traje de baño, y eso según los juicios, es mostrar mucho. El mismo caso, pero protagonizado por un hombre tuvo un desenlace diferente, y es que a él las mamás lo buscaban para fuera maestro de sus hijos. Nada nuevo, el mismo machismo de siempre de la sociedad.

Pero no es sólo en temas superfluos, el machismo está impregnado en todas las esferas de la vida, y el último caso que se suma a esta lista de ejemplos de cómo las mujeres somos más duramente juzgadas que los hombres es la noticia de la sentencia de 40 años para una mujer por el feminicidio de su expareja. Y no se me mal interprete de ninguna manera, no creo que la sentencia sea injusta, ni exagerada, ni que no esté fundamentada, ni excuso el delito, ni mucho menos estoy justificando a quien lo cometió o pidiendo una condena menor, ese no es el tema que quiero abordar. Por el contrario, celebro una sentencia para una feminicida, celebro que en este caso se alcanzó la justicia, pero vamos a lo mío.

Un estudio de la organización no gubernamental Reinserta demostró que las mujeres pueden recibir sentencias de 23 años por cometer delitos graves, mientras que por el mismo ilícito los hombres reciben penas de 17 años. Es decir, las mujeres ya condenadas a una pena de privación de su libertad cumplen en promedio cinco años más que los hombres.

Otro dato que dicho estudio nos permitió conocer es que son más las mujeres privadas de su libertad sin tener aun sentencia que los hombres: 35.8% frente a un 14.2% En general las situaciones de las mujeres en el sistema penitenciario en México son más precarias que las de los varones y esto por supuesto, no es una coincidencia, es consecuencia un sistema patriarcal que sanciona más a las mujeres por ser malas que por el delito cometido y la severidad de la pena obedece más a haber incumplido un estereotipo de género asignado y la conducta de una buena madre, una buena esposa o en general una buena mujer.

La aplicación discriminatoria de la ley por razones de género existe, y basta ver las estadísticas por sexo y por delito para darnos cuenta que las condenas son mayores que las de los hombres pese a ser los mismos delitos. Y el ejemplo es el mencionado con anterioridad, una mujer es condenada por feminicidio a 40 años, cuando hay hombres que son condenados por el mismo delito sólo por 14 años, como fue el caso del feminicida de Nilda.

Es obligación del estado trabajar para garantizar que no haya ningún feminicidio más, pero que los que hay tengan justicia, que se acabe la impunidad, pero también tiene la obligación de juzgar de manera igualitaria a hombres y a mujeres y no imponer penas más duras a las mujeres por ser malas mujeres, porque al final el mensaje que implícitamente se envía refuerza estereotipos sexistas de género como que los hombres llevan un descuento en sus delitos pues esa es su naturaleza, lo que se espera de ellos, o que no se pudieron controlar y que para nosotras deber caer todo el peso de la ley por haber desobedecido ese mandato expreso der ser buenas, serviciales, frágiles o sumisas.

Así que si, como en todo, el sexismo sale a flote y cuando se trata de juzgar a una mujer, incluso el sistema de justicia de penal lo hace con más severidad. El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer.

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